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A reflexionar

Llego el momento de reflexionar y pensar el voto. No hay nada que nos iguale mas a los uruguayos que el votar. Uno dentro del cuarto secreto se encuentra libre de presiones y vota lo que le dicte su conciencia.

Lo único que te queremos pedir este domingo es que pienses bien tu voto. Reflexiona sobre cada uno de los candidatos, reflexiona sobre lo que dijeron, sobre lo que no dijeron; reflexiona sobre lo que dicen que piensan, reflexiona sobre lo que efectivamente piensan; reflexiona sobre quien es su equipo, reflexiona … reflexiona. Reflexiona sobre quien puede dirigir un país y quien no. Relfexiona

Sabemos que todos los candidatos quieren lo mejor para el país, que supuestamente todos tienen buenas intenciones. ¿Pero sabes que? No creemos que los medios que algunos quieren sean los mejores para el país.

Nosotros en las elecciones internas pasadas votamos a Larrañaga para que fuera presidente, lamentablmente no gano. Pero la verdad es que hoy estamos convencidos que Lacalle es el mejor candidato para dirigir al pais, a pesar de las diferencias que tengamos con el, consideramos que es el mejor candidato por lejos.

En esta campaña se le ha tergiversado mucho sus dichos, y si la verdad cometio errores tontos, pero no por eso es malo, ni cortador de ilusiones, ni un leñador furioso. Por ejemplo cuando dijo que iba a cortar con una motosierra todo el gasto innecesario del estado se refería a gastos como los millones de dolares que se gastaron con el seguro innecesario en ANCAP, como la sobrefacturacion del Hospital Maciel, como la “inversión” millonaria sin rendición de cuentas en ALUR, como los miles de acomodos en presidencia. Cuando dijo que había atorrantes que cobraron el plan de emergencia se refería a los que por cobrar el plan de emergencia se sentían satisfechos y no querían trabajar, nunca se refirió a la gente honrada y trabajadora que lo necesitaba y quería como una momentánea. Se tergiverso mucho la cosa, se confundió a piacere.

Este 29 piénsalo bien, piensa quien puede dirigir el país, pensa quien nos va a representar dentro y fuera del país, piensa quien esta realmente preparado para ser presidente,  piénsalo bien por que tu eleccion va a durar cinco años.

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Salir al sol

Hay que salir a pelear,
Hay que salir a luchar,
Hay que volver a encontrar
Todas las cosas divinas,
Defender el lugar.

Tenés que hacerte valer,
No sos un trapo de piso,
Vos decidís un país,
Podés cambiar este gris
Ahora o no lo hacés más.

Es el momento mi amor,
Es un momento crucial,
Hay que salir al sol.

Esta carta está dirigida a mis muchos conocidos y amigos que el 25 de octubre votaron al Frente Amplio en la primera vuelta electoral.

A diferencia de lo que habitualmente hago, que es tratar de escribir con la “razón”, esta vez me inspira mucho más mi “corazón”, cuando estamos a pocos días de algo tan importante como la segunda vuelta electoral.

Con muchos de Ustedes (compañeros de trabajo, familiares, amigos y conocidos) he conversado mucho en estos meses.

Ustedes son los que cuando se les pregunta a quién votaron en la primera vuelta, responden: “al Frente Amplio” y no responden “a José Mujica”. Ustedes y yo sabemos que la diferencia entre una respuesta y otra no es menor.

Hace unos días, un amigo me hacía pensar en lo siguiente:

Prácticamente nadie en el Uruguay elegiría a José Mujica en ningún proceso de selección de personal, nadie lo elegiría para dirigir una empresa, ninguna madre lo elegiría como el “novio de su hija”, ningún padre lo elegiría como “padrino” de su hijo, pocos lo querrían como jefe, muchos menos lo querrían como compañero de trabajo y prácticamente nadie se identifica con sus valores. Me arriesgaría a decir que ni siquiera Tabaré Vázquez lo elegiría como Ministro si no tuviera que cumplir con la cuota política que exigen los votos del MPP.

Sin embargo, este mismo sujeto, el 25 de octubre, obtuvo más de un millón de votos para ocupar el cargo de Presidente durante los próximos 5 años.

Hace unas semanas escribí una nota (El invento que mató al inventor) en la que reflexionaba sobre la habilidad de Mujica, de los Tupamaros y del MLN para utilizar al Frente Amplio como vehículo para alcanzar el poder.

José Mujica supo en 1989 (cuando se unió al Frente Amplio) que sólo usando al Frente Amplio podría tener éxito. Muy pocos de Ustedes (me atrevería a decir que ninguno) lo hubiesen votado el 25 de octubre si, en lugar de haber sido el candidato del Frente Amplio, hubiese sido el candidato de Asamblea Popular.

A muchos de Ustedes les he escuchado reclamar por más acuerdos entre los políticos y menos discusiones. La gran noticia del 25 de octubre es que podremos “obligar” a nuestros líderes a ponerse de acuerdo, siempre que el Presidente sea Lacalle, pues no tendrá opción: tendrá que acordar con el Parlamento de José Mujica.

Si el Presidente es Mujica, podrá gobernar desde su chacra (como el dijo: “sentado abajo de una parra con dos cuscos que me avisen cuando llega un ministro”) sin tener que hablar ni con Lacalle, ni con Bordaberry ni con Mieres.

Estoy convencido que mis hijos y mis nietos estudiarán en sus libros de historia lo que decidamos el 29 de noviembre.

Leerán y analizarán lo que elegimos cuando tuvimos que elegir entre José Mujica y Luis Alberto Lacalle, pues el 29 de noviembre podemos optar entre:

  • Sacarnos de encima la responsabilidad (votar en blanco o anulado) y dejar que decida el resto
  • Votar a José Mujica.
  • Votar a Luis Alberto Lacalle.

No hay otras opciones: no hay listas, no hay Senadores, no hay Diputados y no hay voto al lema. No hay papeleta blanca ni papeleta rosada.

Me conocen y saben que animan mis palabras el amor que le tengo a mi País y la responsabilidad que siento de hacerles un llamado a la reflexión, porque estamos “en el cruce de los caminos”.

Por el respeto que les tengo es que les hago llegar estas palabras y si con ellas he molestado a alguien, vayan desde ya mis disculpas, pero no podía dejar de hacerles llegar las mismas cuando estamos ante tan delicada decisión.

Hay que salir a pelear,
Hay que salir a luchar
Hay que volver a encontrar
Todas las cosas divinas,
Defender el lugar.

Hay que salir al sol.

¡Un abrazo grande!

Oski

Posteado bajo Candidato.

¡Ahora noviembre!

Pasada la elección nacional del 25 de octubre, elegido el Parlamento y ya efectuadas las   preferencias partidarias, nos encaminamos a votar el 29 de noviembre por el Presidente y Vicepresidente de la República. Sin lemas, sin colores partidarios, ahora la opción es Lacalle-Larrañaga o Mujica-Astori. Es central comprender que nuestro sistema electoral establece que ahora solo habrá dos hojas de votación blancas con los nombres de los candidatos. En el cuarto de votación elegimos si el próximo Presidente de la República por los próximos 5 años será Luis Alberto Lacalle o José Mujica. Me propongo, por lo tanto, argumentar por qué pienso que la opción debe ser por Lacalle.

La ciudadanía le dio al Frente Amplio en las elecciones parlamentarias la mayoría absoluta en ambas cámaras, lo que le da un poder similar -aunque por menos margen-  al del actual gobierno para el próximo período. Lo que ocurrió en la presente administración demuestra que Presidente con mayoría parlamentaria es la peor combinación posible, dado que una mitad de país gobierna y la otra queda marginada, lo que hace que no se puedan desarrollar políticas de Estado sino meramente partidarias. Varias de las reformas llevadas a cabo por el gobierno necesitaron de años de discusión al interior del Frente Amplio, pero al enviarlas al Parlamento la discusión duraba una semana, o sea unos pocos días en cada cámara, porque el oficialismo aplicaba sus mayorías automáticas sin incorporar siquiera los aportes más razonables de la oposición. Eso es muy malo para el país, no puede volver a pasar que la mitad de nuestro potencial quede excluido de esa manera, necesitamos de todos para resolver los grandes temas nacionales. Para crear políticas de largo plazo en el Uruguay necesitamos cambiar ese esquema de funcionamiento.

Otro argumento central es que mientras Vázquez garantizó cierta ecuanimidad en el manejo del Poder Ejecutivo, Mujica no lo hace. No parece una buena alternativa elegirlo Presidente con todo el poder, lo que sería el inevitable resultado de su victoria en noviembre. La opción por tanto es entre concentrar todo el poder republicano en Mujica o buscar el equilibrio eligiendo a Lacalle.

No debemos olvidar además que estamos eligiendo a una persona para un cargo. Y no podemos renunciar al siguiente ejercicio ¿quién es mejor comandante en jefe de las fuerzas armadas? ¿Quién es mejor jefe de la policía? ¿Quién tiene una visión de estadista sobre la educación y la salud? Son preguntas que se responden solas.

Se dice que es difícil gobernar sin mayoría parlamentaria. Esto demuestra ante todo un profundo desconocimiento de la historia de nuestro país y de teoría política. En primer lugar, la enorme mayoría de los gobiernos que tuvo el Uruguay a lo largo del siglo XX no tuvieron mayoría parlamentaria, y por lo tanto tuvieron que negociar en el Parlamento con los otros partidos la aprobación de sus proyectos y tomar en cuenta los de los demás. En segundo lugar ¿cuál es el papel del Poder Legislativo? Su función original fue y debería seguir siendo defender a los ciudadanos de los abusos del gobernante. Locke, Hume o Montesquieu se horrorizarían de la posición que sostiene que el Poder Legislativo es un mal necesario por el que tienen que pasar las decisiones del gobernante. La visión que arguye que no se puede gobernar sin mayoría parlamentaria es peligrosa por antidemocrática. El Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial tienen que cumplir con sus papeles, y para ello es imprescindible que sean independientes. Un tema tan claro como mal comprendido.

Y existe aún un argumento político. Para terminar con el país de las mitades irreconciliables nada mejor que fomentar la negociación. Con Lacalle en la titularidad del Ejecutivo y el Frente Amplio con mayoría en el Legislativo de una vez por todas el país tendrá que negociar las grandes líneas de acción hacia el futuro porque a nadie le sirve ni nadie quiere que caigamos en una situación de anarquía. Es una gran oportunidad de otorgar con nuestro voto el justo equilibrio que el país necesita para de una vez por todas consensuar las políticas de Estado que nos debemos hace mucho tiempo.

Estamos ante una decisión fundamental para el futuro del país. Ahora es Lacalle o Mujica, sin divisas. Confiamos en la sabiduría, ponderación y equilibrio de nuestro pueblo.

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Lacalle y Mujica

Pasaron las elecciones nacionales con los resultados ya conocidos. Cada elección en nuestro país es una demostración de la vigencia de la democracia. Es una bendición que esta Nación tenga este privilegio donde cada ciudadano libremente vota según sus convicciones y con todas las garantías en el sufragio.

Ahora viene la segunda vuelta donde compiten los dos Candidatos más votados de estas elecciones. El próximo 29 de noviembre los uruguayos vamos a optar entre dos modelos de país, dos programas distintos. Ahora ya no es tiempo de hablar de divisas y de partidos, ahora hablamos de Candidatos y de Programas. Ya no van a existir las coloridas listas con variados diseños y mensajes, ahora simplemente dos papeletas en blanco y negro: una de la fórmula Lacalle – Larrañaga, otra de Mujica – Astori.

El pasado 25 de octubre votamos con el corazón, pero el próximo 29 de noviembre votamos con la Razón y para votar bien es necesario estar bien informado de lo que propone cada Candidato, porque luego no hay marcha atrás, no hay tiempo de reclamos, por eso estos dias constituyen un tiempo de reflexión.

Todos los ciudadanos debemos respetarnos por nuestra condición. Debemos elegir en paz, sin descalificar a los candidatos y a quienes votan diferente. Aquí el ballotage no es una guerra civil, se trata de una elección más, que necesariamente debe darse porque hay dos candidatos diferentes con ideologías y proyectos diferentes para gobernar. Si los candidatos fueran iguales no habría necesidad de hacer las elecciones.

Los uruguayos hemos sido ejemplo en el mundo por nuestra gente bien preparada, con alto nivel educativo y cultural, así lo han demostrado en las diferentes profesiones u oficios, las letras, el arte, el deporte y otras manifestaciones culturales. Un reflejo de esto son los Presidentes de la República que hemos tenido. Desde la vuelta de la Democracia, Sanguinetti, Lacalle, Batlle, nuestro actual Presidente Tabaré Vásquez son grandes políticos que le han aportado mucho a nuestro país y nos han dejado bien parados en el mundo.

No me gustan las comparaciones, al igual que muchos; pero con todo el respeto considero que José Mujica no se encuentra preparado ni físicamente ni técnicamente para gobernar nuestro país. En cambio, Luis Alberto Lacalle sí está preparado, reúne las condiciones, tiene cualidades, experiencia, vocación de Presidente y muchas ganas de gobernar.

A unos 50 años atrás, Lacalle y Mujica eran compañeros de militancia en la Juventud Herrerista, estaban en diferentes listas pero siempre compañeros en la Federación de la mencionada juventud, con un fin común que era trabajar por el bienestar de la Nación. Mujica se retiró de esa institución y del Partido Nacional, optando por una forma de vida y militancia diferente, la que todos conocemos; optó por llegar al poder con las armas y no con los votos, haciendo un gran desprecio a la Democracia y a sus valores.

El destino y las circunstancias han querido que Mujica llegara a donde está hoy, compitiendo por la Presidencia con su ex compañero de militancia. El destino los juntó pero en bandos diferentes, en partidos y programas diferentes. Ambos están sujetos al mandato del ciudadano, quien es soberano y optará por uno de los dos para dirigir los destinos de nuestra Patria.

Esta Patria tiene una grandiosa historia y estos días está llamando a sus hijos para que la hagan cada dia mejor. Una de las formas de honrarla es informarnos bien acerca de quienes pretenden ser sus primeros mandatarios.

No conozco ningún proyecto de Ley presentado por Mujica mientras fue Diputado, tampoco de cuando fue Senador. El Intendente Julio Silveira en reiteradas ocasiones hizo referencia de que Mujica nunca presentó un solo proyecto de ley como Legislador. Además, como Ministro de Ganadería ha decepcionado mucho y cuando se encontraba con dificultades amenazaba con renunciar. Frente a la prensa es muy hábil cuando está informado de lo que se le pregunta, pero cuando no sabe utiliza el recurso de descalificar al periodista.

Muchos se preguntarán cómo este hombre llegó a dónde está, sin dudas se trata de un fenómeno, el hombre que en 2004 fue el Senador más votado en esa instancia electoral; recuerdo que sólo con sus votos superó a todo el Partido Colorado.

Sin dudas este político supo se un buen comunicador, y con ese lenguaje criollo y campechano supo decir justamente aquello que la gente quiere escuchar y así entró en sintonía con la mayoría de los ciudadanos. Su lenguaje y forma de hacer política le ha ido muy bien, pero una cosa es la militancia y otra muy diferente es una gestión de gobierno.

Lacalle es un gran Estadista que conoce palmo a palmo el Uruguay y su gente. Hace muchos años que recorre todo el territorio nacional sin discriminar un solo pueblo o paraje; se conoce los 500 pueblos que tiene este país y mientras va en la carretera va señalando todas las obras que realizó durante su mandato tales como carreteras, puentes, viviendas, salones comunales, escuelas, liceos, hospitales, centros CAIF y tantas otras obras.

Tengo la firme convicción como ciudadano, dejando de lado todo fanatismo, de que es el mejor candidato; y los uruguayos todos no podemos darnos el lujo de perdernos este gobernante que hizo obras en serio que perduran hasta nuestros dias, y pretende volver por más y mejores. Debemos ayudarlo a que vuelva, y la verdad que nos hace mucha falta.

Posteado bajo Campaña, Candidato, Política.

Llegó la hora

Luego de una larga -¡larguísima!- campaña electoral, quedan pocas horas para que decidamos entre todos el futuro de nuestro país. Todos debemos cobrar cabal conciencia de que este domingo en el cuarto de votación, solos frente a nuestras conciencias, estaremos tomando una decisión trascendente. De lo que allí elijamos dependerá no sólo nuestro futuro en los próximos cinco años, esta particular elección definirá en buena medida el derrotero del Uruguay en el siglo XXI.

Y es que no estamos frente a una elección cualquiera. Elegir entre Lacalle o Mujica no es una mera cuestión de estilos o simpatías. Estamos ante dos modelos de país que más allá de la vaguedad de conceptos del candidato tupamaro pueden ser definidos. Elegimos con Lacalle un país integrado al mundo, que exporte bienes y servicios para dejar de exportar gente o con Mujica el aislacionismo que se niega a los tratados con Estados Unidos, China e India (lo dijo expresamente) y la dependencia de Venezuela. Elegimos con Lacalle un país en el que la educación pública apunte a la excelencia para que todos nuestros compatriotas tengan iguales oportunidades y su destino luego dependa, como dice la Constitución, de sus virtudes y talentos, o con Mujica bajar aun más el nivel de la educación pública para que salve todo el mundo (lo dijo expresamente) y vivir una vida mediocre, insustancial, conformista. Elegimos con Lacalle un país solidario con quienes necesitan la protección del Estado y que, al mismo tiempo, le dé cancha a quienes necesitan menos impuestos, burocracia y trabas para desarrollar sus proyectos o con Mujica asistencialismo que fomenta el pobrismo y la frustración para quienes pueden volar por sí mismos. Elegimos con Lacalle un país que encare las reformas impostergables para avanzar veinte años en cinco o con Mujica un deterioro cultura que nos haga retroceder veinte años. Elegimos con Lacalle un país dónde los jóvenes puedan conseguir trabajo y los adultos no vivan con el temor de perderlo o con Mujica la desatención absoluta que demuestra la derogación de la ley de empleo juvenil y la falta de políticas activas para los mayores de 40 años. La diferencia entonces es de sustancia, no solo de forma.

Pero vayamos más a fondo. Las diferencias son fundamentalmente filosóficas y de concepto de país. ¿Qué país queremos? ¿Cómo vamos a conseguirlo? Podemos tener un gobierno en serio que se anime a llevar a nuestro país al primer mundo o el mediocampìsmo conformista que se conforma con que Brasil nos tire unas chapas. Apuntamos a más para todos o a seguir chapoteando en el fango. A volver a ser un país con un nivel de vida de primer mundo o a recibir órdenes de Chávez y Kirchner. La cuestión es entre la Libertad que nos asegura las formas tradicionales del país y un crecimiento que nos permita vivir en el país que soñamos o un populismo que nos terminará de hundir. Eso es lo que elegimos, no nos podemos llamar a engaños.

Conozco al Dr. Lacalle desde hace algunos años. Por cierto que no tengo muchos recuerdos de su primer gobierno ya que en esa época estaba en la escuela, pero puedo dar testimonio de como trabajó para elaborar el programa de gobierno, para la formación de UNA y para llegar a esta instancia con todas las posibilidades de ser el próximo Presidente de la República. No conozco a nadie con mayor altura de estadista para estar al frente del país. Para comandar las fuerzas armadas, encargarse del orden interno, dirigir la política exterior, señalar para dónde va la educación, cuál debe ser la política en salud. No lo dudo, el hombre es Luis Alberto Lacalle. Confío en que la ciudadanía en la comparación entre los dos candidatos que pueden ser presidentes llegará a la misma conclusión.

A pocas horas de la veda, el panorama es claro: hay segunda vuelta y el Frente no tendrá mayoría parlamentaria. Por lo tanto el 26 comienza otra historia de la que ya nos ocuparemos. Hoy sólo nos resta convocar a votar por el Partido Nacional que es el que ofrece el justo equilibrio para gobernar el Uruguay y para convocar a todos los uruguayos de buena voluntad a la extraordinario obra de la construir un país mejor. Podemos gobernar mejor, podemos tener un país mejor, nos merecemos un país mejor. ¡Que así sea!

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PIT-CNT y la Ley de Caducidad

En octubre, con las elecciones nacionales, se plebiscitará la derogación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. El PIT-CNT se encaramó como uno de los principales interlocutores.

Lamentablemente, para la historia de la central obrera esta no ha sido la postura que ha tenido siempre.

La posición tajante presentada hoy hace que muchos ciudadanos se sorprendan o confundan al preguntarse si esta central es la continuación de la CNT, que cuando estando en democracia decidieron apoyar a los mandos militares -desconociendo al gobierno elegido por el pueblo-, mediante su adhesión a los Comunicados 4 y 7 de febrero de 1973 de las Fuerzas Armadas.

A la hora de buscar las razones de dicho apoyo es todavía peor descubrir que el mismo se basaba en entender que una dictadura de tipo socialista, como la implementada por Velasco Alvarado en Perú, impondría sus ideales sin importar que fuera a través de un golpe de estado.

Por esta razón parece contradictorio que quienes junto a gran parte del Partido Comunista y Socialista de la época apoyaron a los futuros golpistas hoy estén en primera fila pidiendo la derogación de una ley ya ratificada por el soberano.

Parece lamentable que una organización que aplaudió la gestación de un golpe de estado y que no cree en la democracia ni en la decisión del pueblo se encuentre entre los primeros que promueven la condena a sus socios de otrora.

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¿La estatización de la banca?

En el almuerzo de ADM –al que Mujica accedió a ir por primera vez– el candidato del MPP anunció algunas cosas que nos preocuparon hondamente. Entre las frases bucólicas, las destinadas al aplauso fácil, las bravuconadas hacia el Partido Nacional y el desprecio a quien piensa distinto, el Senador Mujica sentenció que “Si el Banco República se pone las pilas, todos los demás sobran”. O sea los bancos privados en su opinión no tienen lugar en el sistema financiero uruguayo. ¿Bolazo aislado o pensamiento real del líder tupamaro? Veamos.

En el programa oficial del Frente Amplio, aprobado a fines del año pasado (al que edulcoraron y le sacaron todas las propuestas “inconvenientes” en el folletín que quieren hacer pasar por programa ahora), anunciaban varios dislates como la creación del Frigorífico Nacional, una flota pesquera del Estado, un esquema de gobierno montado sobre la idea de la lucha de clases, etc. En lo referente a las instituciones financieras, se proponía la eliminación de las AFAPs lo que implica volver al régimen en que todo el sistema de jubilaciones y pensiones cae sobre el BPS. La argucia esgrimida para tamaño retroceso que implica desconocer que el dinero que manejan las AFAPs en forma profesional para lograr la mayor rentabilidad posible es de los trabajadores y no del Estado, es la de eliminar el “lucro”. La idea que expresa ahora Mujica, por lo tanto, va en línea con eso, eliminar “el lucro” que persiguen los bancos privados por el fin “altruista” que persigue el Banco República. No hay novedad, sólo que esta parte del pensamiento del candidato y su barra no es la que difunde la propaganda frentista, por obvias razones.

En el fondo del tema está el rumbo al socialismo que quiere imprimir Mujica al nuevo gobierno. El afán de lucro es lo que mueve a la sociedad capitalista, su ausencia es lo que caracteriza a la socialista (en teoría). No necesitamos criticar al socialismo, ya lo destruyó la historia, sí advertimos del enorme peligro que un candidato con posibilidades de acceder a la Presidencia de la República piense de esa manera. Cuando Mujica dice lo que piensa, aterra. Su gobierno no sería la continuación del de Vázquez ¡de ninguna manera! Vázquez respetó las reglas de juego, terminó importantes inversiones que venían de gobiernos anteriores y dio garantías de respeto a la propiedad privada. Mujica piensa que la tierra debe ser de Estado, debe haber un solo banco, que debe ser público, y deben eliminarse las AFAPs. Pobre Uruguay si llegan a ganar…

Seamos entonces plenamente conscientes de qué estamos votando el 25 de octubre. El Partido Nacional ofrece un rumbo seguro, respeto a la propiedad privada, a los bancos privados, a las AFAPs, y en general, reglas claras para que todo el mundo pueda actuar dentro del marco del Estado de Derecho. Ese es el único camino para que todos los uruguayos vivan mejor. Ahora ¿qué ofrece Mujica? ¿Qué haría su gobierno? Por el bien del país, confiamos en no tener que sufrirlo.

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Voto Epistolar: ¿presenta garantías?

Centenares de miles de uruguayos han emigrado por múltiples causas, la principal de ellas es la falta de trabajo en el Uruguay; manifiestan que este país no les proporciona oportunidades laborales.

En una ocasión, me dijo el Dr. Gonzalo Aguirre que en los orígenes de todo hubo un pueblo Griego y un pueblo Romano, que antes de tener definidos los límites y el territorio que ubicaban, había una población que tenía una comunidad cultural, religiosa, de ideales, de estilos de vida, una comunidad idiomática. Pero parece que aquí en el Uruguay no tenemos una comunidad; si a mi me va mal, me disparo para cualquier lado. Este ex vicepresidente también sostiene que el peor problema que tiene el Uruguay no es el económico sino el Espiritual.

El distinguido escritor nacionalista Ricardo Rocha Imaz sostiene que aquel que abandona su tierra natal y se afinca en otra, pierde la perspectiva de los valores nacionales adquiriendo los nuevos. Podrán aparecer en su fuero íntimo sentimientos que tienen valor afectivo y recuerdos nostálgicos, pero han afincado sus raíces en otras tierras y son éstas las que les ofrecen solidez, familia y nuevas esperanzas.

Los tributos, llámese impuestos, tasas o contribuciones, lo pagan donde están afincados; de la misma forma la energía eléctrica, el agua potable, las comunicaciones, todas las recaudaciones que realiza el Estado con el objeto de obtener recursos para el cumplimiento de sus fines.

Es verdad que hoy, con los adelantos en las comunicaciones se está al dia con lo que pasa en todo el mundo, con preferencia en el país de origen, pero eso no es suficiente, no se trata de estar enterados, se trata de vivirlo, de sentirlo en carne propia, para poder decidir con plena conciencia en las elecciones.

Según los politólogos, los compatriotas que viven en el extranjero, en las elecciones nacionales pasadas (2004) le dieron el triunfo al Frente Amplio en la primera vuelta. Pasadas las elecciones, aparecieron iniciativas de algunos legisladores contemplando la situación de estos compatriotas; así han propuesto el voto Consular, iniciativa que no ha prosperado y más adelante el voto Epistolar que sí tuvo aceptación.

Con las elecciones del próximo 25 de octubre se plebiscitará simultáneamente el voto Epistolar, por la que se habilita el voto por correspondencia a partir de las siguientes elecciones (2.014).
Mediante la reforma constitucional y reglamentación de la Corte Electoral, se admitirá que los ciudadanos residentes en el extranjero puedan votar por correspondencia en elecciones, plebiscitos y referéndum que se planteen en el futuro.

Como muy bien sostiene el Dr. Martín Risso Ferrand (Catedrático de Derecho Constitucional), la Constitución es un código político, es una norma destinada a quienes ejercen el poder y que regula quiénes y cómo podrán ejercer ese poder. Es, además, una norma jurídica, la norma de superior jerarquía y tan invocable ante los tribunales como cualquier norma inferior (ej. Leyes y Decretos).

Pero también la Constitución, entre tantas otras cosas, aparece como un código de valores; y no cualquier código sino el que contiene los valores superiores asumidos por la comunidad nacional en forma coincidente con la comunidad internacional. Sostiene el mencionado catedrático que cuando reformamos esta Carta Magna sólo tenemos como defensa la prudencia y la sabiduría de la gente. Se pueden reforzar o destruir los valores superiores.

En la reforma hay dos valores e intereses en juego. Por un lado el derecho de los ciudadanos a sufragar que se ve limitado respecto a los habilitados para votar que no residen en Uruguay. Por otro lado, en el caso del voto epistolar, aparece enfrentado al interés anterior una de las garantías básicas del ordenamiento jurídico como es el voto secreto.

Risso Ferrand dice que si analizamos el voto secreto en los actos electorales, plebiscitos y referéndum, la justificación de ser secreto es evidente, porque garantiza la libertad del votante, evita toda suerte de presión sobre el mismo y es una garantía básica del sistema electoral nacional. Todos aceptamos el resultado electoral en la medida que el voto secreto, entre otras garantías, nos asegura que los votantes se han pronunciado libremente y sin presiones de tipo alguno.

El voto epistolar no garantiza el voto secreto; la reforma está contraviniendo uno de los valores del sistema democrático nacional. Y no sólo del orden interno sino que el voto secreto es base reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, en la Declaración de la OEA, en el Pacto de San José de Costa Rica, ente otros muchos.

Según las cifras que se manejan habitualmente habría más de 400.000 habilitados para votar en el extranjero. Si analizamos los resultados de las elecciones anteriores y las perspectivas para las próximas, se aprecia que si fuera posible el voto por correo la elección presidencial, las mayorías en las cámaras, las elecciones municipales y otras, estarían siendo definidas por votantes que emiten sus votos sin las garantías del voto secreto. Y por lo tanto esa virtud de nuestro sistema electoral, que consiste en que nadie puede dudar del resultado electoral, desaparece con la reforma propuesta.

Es muy claro que existen otras formas de lograr el objetivo buscado sin afectar los valores mencionados, y esta forma es habilitando el voto en embajadas y consulados, que vendrían a actuar como dependencias de la Corte Electoral al igual que cualquier mesa de votación. El voto Consular, a diferencia del voto Epistolar, permite que muchos ciudadanos puedan votar en el extranjero sin afectar la garantía del voto secreto.

El mencionado catedrático tiene la convicción de que la reforma es altamente inconveniente. En el siglo XIX en el Uruguay, como en la mayor parte del mundo, no existía el voto secreto ni había garantías sobre la libertad del sufragio. Así les fue a nuestros antepasados, así tenemos una historia de impugnaciones y denuncias de irregularidades que han perturbado la paz de nuestra Nación.

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¿Se debe anular la Ley de Caducidad?

Estamos viviendo la recta final de la campaña electoral. El próximo 25 de octubre, junto a las elecciones nacionales, también tendremos un Plebiscito para anular la Ley de Caducidad y de la pretensión punitiva del Estado contra los delitos de funcionarios militares y policiales en ejercicio de sus funciones; se trata de la Ley 15.848 publicada en el Diario Oficial el 28 de diciembre de 1986.

Esta tan nombrada Ley en su artículo 1º establece textualmente: “Reconócese que, como consecuencia de la lógica de los hechos originados por el acuerdo celebrado entre partidos políticos y las Fuerzas Armadas en agosto de 1984 y a efecto de concluir la transición hacia la plena vigencia del Orden constitucional, ha caducado el ejercicio de la pretensión punitiva del Estado respecto de los delitos cometidos hasta el 1º de marzo de 1985 por funcionarios militares y policiales, equiparados y asimilados por móviles políticos o en ocasión del cumplimiento de sus funciones y en ocasión de acciones ordenadas por los mandos que actuaron durante el período de facto”.

Ese acuerdo de que habla el citado artículo, entre partidos políticos y las Fuerzas Armadas es el llamado “Pacto del Club Naval”, que tiene como fecha de celebración el 3 de agosto de 1984, ya que fue la fecha de culminación de una negociación. Sin dudas, atendiendo a la lógica de los hechos, la impunidad tan combatida por el Frente Amplio se pactó allí en el Club Naval. Fue un Pacto donde participaron el Partido Colorado, el Frente Amplio y la Unión Cívica. El Partido Nacional no participó. Por lo tanto, no tiene ninguna responsabilidad con la Impunidad, ninguna responsabilidad con ese Pacto celebrado a espaldas del pueblo.

El máximo líder del Partido Nacional, Wilson Ferreira Aldunate, se encontraba preso en el cuartel de Trinidad; era ya sabido que en virtud de ese Pacto no lo dejarían ser candidato en las elecciones a realizarse en noviembre, entonces los blancos dijeron “sin Wilson, nada” y decidieron no ser partícipes del Pacto. Además, quienes pactaron en el Club Naval realizaron una flagrante violación a la proclama del Obelisco del 27 de noviembre de 1983 que reunió a más de 500 mil uruguayos bajo la consigna “por un Uruguay democrático sin exclusiones”. En el Pacto hubo un excluído y fue el Partido Nacional.

Sin dudas, el Pacto demostró ser pobre, frágil, débil, con él se buscó una salida democrática renga. Fue un desperdicio a tanta lucha de tantos años para reconquistar las libertades públicas, un desperdicio a tanto entusiasmo marcado en el Obeliscaso apenas unos meses antes. La lógica nos dice que fue un acuerdo mal hecho y por eso hoy los uruguayos seguimos teniendo problemas con la Impunidad nacida en el Club Naval.

Me asombra que el Frente Amplio hoy siga reclamando sobre la Ley de Caducidad cuando ese partido tiene responsabilidades por haber sido partícipe del Pacto a través de sus representantes Young y Cardozo. Ellos pactaron con los militares y eso no puede quedar en el olvido, y estuvieron de acuerdo con el Acto Institucional 19, donde los gobernantes de Facto imponen las condiciones para la retirada y el retorno de la democracia.

El Frente Amplio con el Pacto, en menos de 3 días, dejó enterrado para siempre el esfuerzo de 11 años de resistencia. Todo aquello por lo que la enorme mayoría del país -y en particular cada frentista había luchado- se le entregaba a la dictadura militar en aras de una estrategia incomprensible. Ningún frenteamplista salió a la calle a festejar ese Pacto. Era imposible creer que una de las fuerzas políticas más vitales del país, y protagonista activa de los duros 11 años de lucha, aceptara, luego de tanto sacrificio, la dádiva militar. Ese día un puñado de dirigentes prefirió el maquiavelismo olvidado que “el pueblo unido jamás será vencido”.

En 1985, a pocos días de asumir el Presidente Sanguinetti, se aprueba la Ley 15.737, la que fuera publicada con fecha del 22 de marzo de 1985. En su artículo 1º dice textualmente: “Decrétase la aministía de todos los delitos políticos, comunes y militares conexos con éstos, cometidos a partir del 1º de enero de 1962”. Dicha Ley fue promulgada a los efectos de beneficiar a todos aquellos que habían cometido delitos de sedición desde 1962; gracias a esa Ley volvieron al país muchos que se habían ido perseguidos por la dictadura. Quienes fueron separados de sus cargos, tuvieron la oportunidad de volver. Muchos recibieron indemnizaciones por los daños ocasionados por el régimen, y otros beneficios que el pueblo uruguayo estuvo de acuerdo en dárselos, ya que nadie se rebeló contra esa Ley.

En 1986 se aprueba la Ley de Caducidad a los efectos de beneficiar a la otra parte: a los militares y policiales que habían cometido delitos. Esa Ley aparece como una forma de nivelar desigualdades entre las 2 partes enfrentadas en la sociedad uruguaya, de lograr el equilibrio de los platillos de la balanza. Si se había perdonado y beneficiado a sediciosos se tenía dar lo mismo a los dictadores que también cometieron delitos y de esa forma se sellaría para siempre la paz para nuestra Nación. Viendo los hechos creo que esa fue la filosofía de los promotores de esa Ley; entre ellos estaba Wilson Ferreira, quien además fue redactor de esa Ley, cosa que le costó mucho al caudillo. Según sus familiares fue la instancia de su vida política que más le costó, lo que realmente le quitaba el sueño, pero sin dudas que era la forma de lograr la paz entre los uruguayos: otra salida pacífica no existía.

En 1987 el Frente Amplio, el PIT- CNT, y algunos dirigentes blancos promovieron un referéndum contra la Ley. Llegaron a las firmas requeridas y en marzo de 1989 se realizó la votación del referéndum en forma obligatoria, donde el pueblo uruguayo por mayoría decide ratificar la Ley de Caducidad y de esa forma se consolida esa norma.

Durante estos días esa fuerza política que hoy nos gobierna, junto al PIT – CNT, están promoviendo el “Plebiscito” a los efectos de anular la tan polémica Ley. Aquí la Palabra “Plebiscito” está mal empleada, yo entiendo que los plebiscitos son sólo para reformar la Constitución y con anular una ley no se reforma nada. Eso lo aprendí con el Dr. Fulvio Gutierrez (mi profesor de Derecho Constitucional en Salto) y de las lecturas de los artículos del Dr. Gonzalo Aguirre. Entonces no se llama “Plebiscito”, se trata de un Referéndum. Además, “anular” una ley es muy discutido y controvertido por los especialistas en Derecho Constitucional de nuestro país.

Conversando con un amigo militante del Frente Amplio, él me decía que el fundamento de esta iniciativa es que las generaciones de hoy, que en 1989 no votaban, no tienen por qué pagar lo que hicieron sus conciudadanos en aquella circunstancia. Personalmente no comparto ese razonamiento, porque creo que de esa forma se atenta contra la seguridad jurídica de nuestro país; la Ley de Caducidad fue sancionada y promulgada de acuerdo a la Constitución, de buena fe y sin ningún tipo de fraude. Luego se promovió un referéndum, y la ciudadanía -mediante el voto popular- la ratificó, y eso debemos respetar.

Además, con ese razonamiento no estamos progresando, sino todo lo contrario. Este país no avanza por atender cosas del pasado, y si seguimos así, algún día vamos a promover un referéndum buscando hacer justicia contra quien mató a Aparicio Saravia, y luego contra quien fusiló a Leandro Gómez, y así seguiríamos hacia atrás en el tiempo y atentaríamos contra la prosperidad de nuestra Nación.

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Respuesta al Senador Couriel

En el día de ayer, 30 de setiembre de 2009, el Senador Alberto Couriel publica en el diario La República un artículo criticando el programa económico del Partido Nacional. Ante la temeridad de las afirmaciones que contiene, y como una de las personas que participó en la elaboración del documento, me siento en la obligación de precisar algunos puntos para que la ciudadanía este informada de lo que realmente dice el programa de gobierno del Partido Nacional.

Dejemos de lado los comentarios de color que contienen las palabras del Senador Couriel para concentrarnos en los contenidos que es donde nos sentimos más cómodos. Dice Couriel que en un gobierno del Partido Nacional: “La estructura productiva dependerá de los requerimientos y necesidades del mundo desarrollado que en esta región busca productos agropecuarios dependientes de los recursos naturales”. Amén de la visión sesentista propia de la desactualización del Senador, se equivoca.

El Partido Nacional buscará el desarrollo del Uruguay a través de la mejora de la educación que permitirá a nuestros compatriotas alcanzar mayores salarios y mejores empleos. Ejemplos como el de la industria del software, las industrias que agregan valor a su producción y la mejora tecnológica en la actividad agropecuaria deben ser estimulados. El actual gobierno ¿que ha hecho por el desarrollo nacional? ¿El nuevo, gravoso, complicado y burocrático sistema tributario lo estimula? ¿Qué hizo el gobierno con el reclamo por un mayor ancho de banda? ¿Por los pedidos de la pequeña y mediana empresa? ¿Por los trabajadores independientes? Salvo prebendas para el PIT-CNT muy poca cosa, y el país entero lo sufre.

Acusa al Partido Nacional de querer un “estado juez y gendarme” lo que demuestra que no leyó el documento o lo leyó parcialmente. El Programa del Partido Nacional propone políticas activas de empleo para jóvenes y para personas mayores de 45 años que han quedado desempleadas. El actual gobierno derogó la ley de empleo juvenil impulsada por la Dra. Ana Lía Piñeyrúa durante su gestión al frente del Ministerio de Trabajo, y no la sustituyó por ninguna. Los desempleados mayores de 45 años con familias a su cargo quedaron librados a su suerte. El Partido Nacional propone políticas sociales más eficientes. El actual gobierno tiró plata en creación de burocracia y no logró disminuir la pobreza de manera significativa como sí lo hizo el Partido Nacional en el período 1990-1995, donde bajó a la mitad. ¿De que neoliberalismo habla Couriel? ¿En que país estaba viviendo en esos años? Ojala el Frente Amplio hubiera logrado el mismo éxito en esta materia, lamentablemente no va a estar ni cerca.

Critica que se diga que el país está “sobre diagnosticado” ¡Pero efectivamente es así! Que el Senador Couriel desconozca las decenas de estudios sobre la realidad nacional que se han escrito no quiere decir que no existan. Existen de todos los colores, tendencias, organismos nacionales, internacionales, de académicos, empresariales, del PIT-CNT, y un largo etcétera. Los problemas están diagnosticados, lo que necesitamos es encararlos de una buena vez.

Finalmente critica la política de inserción internacional propuesta por el Partido Nacional. Y sólo podemos reafirmar los conceptos. Uruguay debe ser un país integrado al mundo, no aislado y dependiente de que Argentina nos haga un favor o Brasil nos tire unas chapas. Queremos mantener a toda costa la independencia política del Uruguay y por eso rechazamos el Parlamento del Mercosur, donde vamos a quedar en franca minoría. Queremos comerciar con China, con la India, con Japón, con Estados Unidos, con Europa, con el Mercosur, con Chile y con todos los países que quieran comprar nuestros productos. Mujica en cambio dice en Pepe Coloquios que no quiere tratados de libre comercio con China e India. Parece no comprender que si no exportamos bienes y servicios seguiremos exportando gente.

No queremos abundar más porque ya estamos largueando más de lo que nos gusta, pero cabe preguntarse ¿y que propone el Frente Amplio? Sus propuestas son escasas y de difícil cumplimiento ¿Cómo se pueden prometer crear 200.000 puestos de trabajo? Si la coyuntura internacional ya no es favorable, si es probable que nuestro país vuelva a crecer lo que es su tendencia histórica, si esos puestos los tienen que crear las empresas y no el Estado, es claro que es una promesa demagógica. Lo mismo con la promesa de crecer un 30% o 40.000 puestos de trabajo para jóvenes. Si no los crearon cuando las condiciones fueron favorables, si el desempleo de los jóvenes, y en especial de las mujeres jóvenes sigue siendo alarmante ¿Se les puede creer? Proponen reducir el IVA y aumentos colosales del gasto que son incompatibles. Esto, podemos afirmarlo, es directamente imposible. Distinta es la propuesta del Partido Nacional que propone eliminar el IASS el 1 de marzo y gradualmente el IRPF a lo largo del próximo período de gobierno, que sí es posible con el manejo prudente de las finanzas públicas.

Podríamos seguir largamente demostrando que el Partido de la Nación propone un programa sólido y el Frente Amplio demagogia al por mayor. Pero lo mejor que podemos hacer es recomendarle que lea los programas de los dos partidos y compare, están disponibles en la página web de la Corte Electoral y su versión impresa en los locales partidarios. Queremos un país políticamente independiente, económicamente prospero y socialmente justo. Que no es poca cosa. Aunque el Senador Couriel haga malabares y entrevere los tantos, e intente embarrar la cancha, estamos absolutamente tranquilos porque el trabajo de los técnicos del Partido Nacional será sometido a la mayor prueba de todas: la de la ciudadanía que lápiz en mano tildará como cumplidas todas sus propuestas cuando Luis Alberto Lacalle, en marzo de 2015, le entregue a su sucesor un país mejor.

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